Susana. Carta a mi hermana

Hola Ali. No puedo decir mucho …..
Tengo el corazón más roto desde el día que te fuiste, sin decir nada, no sin despedirte, porque un día antes nos encontramos los tres, sin sospechar que esa era la cruel despedida.
Tengo guardados todos los años de nuestras vidas, buenos, mejores y peores, pero sabiendo que siempre estabas ahí, y ahora necesito que sigas estando y no te encuentro. Quiero de repente llamarte, y me doy cuenta de que ya no vas a atender .
El vacío que siento en mi vida es enorme.
Pero ahora que pasó un tiempito, y tanta rabia y desconsuelo, quiero recordarte con alegría, con agradecimiento….
Siempre estuviste pendiente de mí, de mis hijos y mis nietitos, sobre todo el último tiempo, porque sabías que yo, por más fuerte que me hiciera, lo necesitaba.
Yo te prometo cuidar a los tuyos, a Lía, y los cuatro niñitos hermosos, que llenaban tu vida. – al último bebe no llegaste a conocerla/o – Velar, en todo lo que pueda, para que nunca les pase nada malo, y se que vos también vas a estar cuidándonos a todos desde ese cielo que imaginamos como destino final de nuestras almas.
Dicen que los caminos de Dios son misteriosos, y sí, lo son. Nunca llegaremos a entender tantas cosas….
Deseo que tu vida en aquel lugar te depare la paz que muchas veces necesitaste, y la felicidad de ver que todos te recordamos y extrañamos con tanto amor.

Te quiero Ali.
Hasta que volvamos a encontrarnos.
Chú.